9 de julio de 2014

Labels for Your Planet: una aplicación para móviles que facilita la compra responsable





Las personas otorgamos cada vez más importancia a lo que consumimos, y por ello los productos ecológicos han ido adquiriendo mayor atractivo. Pero estos productos no sólo nos ayudan a cuidarnos, sino que ayudan a construir una mejor sociedad. Sin embargo, no siempre es fácil identificar estos productos y diferenciarlos del resto. Hasta ahora, la proliferación de logotipos, sellos, pictogramas, etiquetas con información ambiental y social, lejos de facilitar la toma de decisiones, ha supuesto una dificultad añadida a la hora de hacer una compra razonada, por lo que muchos consumidores pierden en cada mínimo acto de consumo la oportunidad de elegir de manera responsable.

Conscientes de ello y de la importancia del consumo en la sostenibilidad, tres empresas (Inèdit, Quiero salvar el mundo haciendo marketing, y Solusoft) han colaborado en el desarrollo de una aplicación para móviles completamente gratuita, que facilita la tarea a los consumidores. Sandra Pina, directora de Innovación de "Quiero salvar el mundo haciendo marketing", ha explicado que esta acción surge “con el objetivo de ir cambiando miles, millones de pequeños gestos que son nuestra compra diaria”. Gracias a herramientas como Labels for your Planet, “hacemos más fácil que el usuario utilice su poder de compra para premiar productos sostenibles y empresas responsables, de forma que a la vez que nos preocupamos por nuestro propio bienestar, nos preocupamos por el bienestar del planeta”. De hecho, nos gusta definir la app como “buena para ti” además de “buena para el mundo”.


Cómo funciona
Labels For Your Planet se descarga gratis de Android Market. Una vez instalada, el usuario puede elegir dos tipos de búsqueda: bien por el tipo de producto que va a adquirir (alimentación, energía, ropa, etc.), o bien por el nombre que aparece en el sello que ha encontrado en un producto concreto.


La información que Labels for your Planet facilita en este primer paso es la imprescindible para conocer a qué se compromete el fabricante al llevar determinado sello, qué beneficios garantiza al consumidor y/o el productor, y qué organismo lo acredita. Además, permite comparar características de sellos diferentes, de manera que el consumidor pueda optar entre uno u otro producto según sus intereses.

Además, el usuario podrá también valorar públicamente la credibilidad de cada una de las etiquetas, así como proponer potenciales identificativos que encuentre en los productos para que se incluyan en desarrollos futuros de la aplicación.

Esther Fernández, directora de Tecnología Social en Quiero salvar el mundo haciendo marketing, explica que "la idea nació aquí y creció al compartirla con otras personas e incorporarlas al equipo. Hemos conseguido que tres empresas diferentes dediquemos recursos y conocimiento a algo que nos aporta a todos y al bien común". En ese sentido, Labels for your Planet es "un trabajo que muestra que la tecnología puede estar al servicio de las personas, nosotros insistimos siempre en la importancia de la Tecnología Social".

“Que el criterio ambiental forme parte de la decisión de compra”
Gran parte del trabajo ha sido incorporar información rigurosa y detallada sobre los sellos ambientales existentes, según explica Jesús Boschmonart, responsable de asesoría y formación de Inèdit. “La información debe ser rigurosa pero también accesible y comprensible, que sea útil a la hora de hacernos idea de qué estamos comprando. Hemos utilizado todos los datos de cada pliego de condiciones de cada distintivo, pliegos muy complejos y que pocos consumidores van a leer, para extraer de ahí toda la información relevante, rigurosa y útil”. Según Boschmonart, “hasta ahora el precio o la calidad, la relación calidad-precio, o el prestigio de la marca, eran casi los únicos criterios objetivos para comprar: con Labels for your Planet, queremos que el criterio ambiental forme parte de esa decisión de compra”.

Sergio Alcalde, responsable de I+D+i en Solusoft, explica que con esta app, “hemos conseguido volcar toda nuestra experiencia en desarrollo de aplicaciones, nuestro conocimiento de cuál debe de ser la experiencia de usuario óptima, para maximizar el éxito en el mercado de un proyecto como este”. En la actualidad, “no existe ninguna aplicación en el ámbito de la sostenibilidad que sea ni siquiera parecida”, según Alcalde, “además del aspecto y la excelente experiencia de usuario, la app destaca por la combinación perfecta de herramienta práctica en el momento de comprar, cuando el consumidor está frente al lineal del supermercado, pero también en casa, cuando ve publicidad de algún producto en la televisión, por ejemplo”.



Puedes descargar la aplicación desde este enlace:
http://bit.ly/labplan


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7 de julio de 2014

#UltimaLlamada: Esto es más que una crisis económica y de régimen: es una crisis de civilización

«Última llamada»

Manifiesto de www.ultimallamada.org

Esto es más que una crisis económica y de régimen: es una crisis de civilización

ultima-llamada-v0-2-640x927Los ciudadanos y ciudadanas europeos, en su gran mayoría, asumen la idea de que la sociedad de consumo actual puede “mejorar” hacia el futuro (y que debería hacerlo). Mientras tanto, buena parte de los habitantes del planeta esperan ir acercándose a nuestros niveles de bienestar material. Sin embargo, el nivel de producción y consumo se ha conseguido a costa de agotar los recursos naturales y energéticos, y romper los equilibrios ecológicos de la Tierra.

Nada de esto es nuevo. Las investigadoras y los científicos más lúcidos llevan dándonos fundadas señales de alarma desde principios de los años setenta del siglo XX: de proseguir con las tendencias de crecimiento vigentes (económico, demográfico, en el uso de recursos, generación de contaminantes e incremento de desigualdades) el resultado más probable para el siglo XXI es un colapso civilizatorio.

Hoy se acumulan las noticias que indican que la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta. El declive en la disponibilidad de energía barata, los escenarios catastróficos del cambio climático y las tensiones geopolíticas por los recursos muestran que las tendencias de progreso del pasado se están quebrando.

Frente a este desafío no bastan los mantras cosméticos del desarrollo sostenible, ni la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes, ni una supuesta “economía verde” que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales y servicios ecosistémicos. Las soluciones tecnológicas, tanto a la crisis ambiental como al declive energético, son insuficientes. Además, la crisis ecológica no es un tema parcial sino que determina todos los aspectos de la sociedad: alimentación, transporte, industria, urbanización, conflictos bélicos… Se trata, en definitiva, de la base de nuestra economía y de nuestras vidas.

Estamos atrapados en la dinámica perversa de una civilización que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible. Nuestra cultura, tecnólatra y mercadólatra, olvida que somos, de raíz, dependientes de los ecosistemas e interdependientes.

La sociedad productivista y consumista no puede ser sustentada por el planeta. Necesitamos construir una nueva civilización capaz de asegurar una vida digna a una enorme población humana (hoy más de 7.200 millones), aún creciente, que habita un mundo de recursos menguantes. Para ello van a ser necesarios cambios radicales en los modos de vida, las formas de producción, el diseño de las ciudades y la organización territorial: y sobre todo en los valores que guían todo lo anterior.

Necesitamos una sociedad que tenga como objetivo recuperar el equilibrio con la biosfera, y utilice la investigación, la tecnología, la cultura, la economía y la política para avanzar hacia ese fin. Necesitaremos para ello toda la imaginación política, generosidad moral y creatividad técnica que logremos desplegar.

Pero esta Gran Transformación se topa con dos obstáculos titánicos: la inercia del modo de vida capitalista y los intereses de los grupos privilegiados. Para evitar el caos y la barbarie hacia donde hoy estamos dirigiéndonos, necesitamos una ruptura política profunda con la hegemonía vigente, y una economía que tenga como fin la satisfacción de necesidades sociales dentro de los límites que impone la biosfera, y no el incremento del beneficio privado.

Por suerte, cada vez más gente está reaccionando ante los intentos de las elites de hacerles pagar los platos rotos. Hoy, en el Estado español, el despertar de dignidad y democracia que supuso el 15M (desde la primavera de 2011) está gestando un proceso constituyente que abre posibilidades para otras formas de organización social.

Sin embargo, es fundamental que los proyectos alternativos tomen conciencia de las implicaciones que suponen los límites del crecimiento y diseñen propuestas de cambio mucho más audaces. La crisis de régimen y la crisis económica sólo se podrán superar si al mismo tiempo se supera la crisis ecológica. En este sentido, no bastan políticas que vuelvan a las recetas del capitalismo keynesiano.

Estas políticas nos llevaron, en los decenios que siguieron a la segunda guerra mundial, a un ciclo de expansión que nos colocó en el umbral de los límites del planeta. Un nuevo ciclo de expansión es inviable: no hay base material, ni espacio ecológico y recursos naturales que pudieran sustentarlo.

El siglo XXI será el siglo más decisivo de la historia de la humanidad. Supondrá una gran prueba para todas las culturas y sociedades, y para la especie en su conjunto. Una prueba donde se dirimirá nuestra continuidad en la Tierra y la posibilidad de llamar “humana” a la vida que seamos capaces de organizar después. Tenemos ante nosotros el reto de una transformación de calibre análogo al de grandes acontecimientos históricos como la revolución neolítica o la revolución industrial.

Atención: la ventana de oportunidad se está cerrando. Es cierto que hay muchos movimientos de resistencia alrededor del mundo en pro de la justicia ambiental (la organización Global Witness ha registrado casi mil ambientalistas muertos sólo en los últimos diez años, en sus luchas contra proyectos mineros o petroleros, defendiendo sus tierras y sus aguas). Pero a lo sumo tenemos un lustro para asentar un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas que sean a la vez rigurosas y viables.

Deberíamos ser capaces de ganar grandes mayorías para un cambio de modelo económico, energético, social y cultural. Además de combatir las injusticias originadas por el ejercicio de la dominación y la acumulación de riqueza, hablamos de un modelo que asuma la realidad, haga las paces con la naturaleza y posibilite la vida buena dentro de los límites ecológicos de la Tierra.

Una civilización se acaba y hemos de construir otra nueva. Las consecuencias de no hacer nada —o hacer demasiado poco— nos llevan directamente al colapso social, económico y ecológico. Pero si empezamos hoy, todavía podemos ser las y los protagonistas de una sociedad solidaria, democrática y en paz con el planeta.

5 de julio de 2014

28 de junio de 2014

Somos faros, construimos futuro y espacios

No necesitamos hacer historia, tampoco necesitamos depender de este lugar. Tenemos que seguir caminando, y sólo nuestros pasos serán la historia, crearán nuevos espacios.

Somos faros si seguimos adelante, con la mano en el corazón. Síguenos!! Para luchar en la batalla. Podemos salvarnos, podemos renacer… descansa tu cabeza en mi pecho, yo te mantendré vivo.


M83 - Intro from Nathan Kim on Vimeo.

23 de junio de 2014

Confiábamos en los líderes pero ya no saben cómo forrarse...


Hace muchos años Murray Head preguntaba por los políticos de su presente y del futuro:

Di que no es así, por favor, di que no es así 
estoy seguro de que nos están mintiendo, 
por favor, dinos que no es así

Confiábamos en el triunfo de nuestro héroe
pero ya no sabe cómo forrarse.
Estamos aferrados a su carisma y a su sonrisa hechicera
pero todo está desmoronándose y el dinero le dirige.
La palabra de nuestro hombre nos mantiene unidos,
pero conocer la verdad duele.

Di que no es así, Joe, por favor, di que no es así

13 de junio de 2014

Un informe destapa los compradores del fosfato robado en el Sahara



WSRW publica hoy por primera vez un informe exhaustivo de todos los clientes, cantidades, importes y envíos de las exportaciones que hace Marruecos de la roca fosfórica del Sahara Occidental ocupado.

Western Sahara Resource Watch (WSRW) publica hoy un resumen detallado de las compañías implicadas en la compra de fosfatos del Sahara Occidental ocupado. El resumen se basa en el rastreo y análisis de 98 graneleros que llegaron al puerto de El Aaiún, Sahara Occidental, en el curso de los años 2012 y 2013.

El importe asigna las compras de la producción extraída del Sahara Occidental por Marruecos en 2013 a doce importadores -diez conocidos y dos aún desconocidos-  de diez países. Sólo las dos empresas PotashCorp (EEUU) Y Lifosa (Lituania) suman un 50% de todas las compras.

El informe puntualiza una cantidad total exportada del Sahara Occidental, en 2013, de 2,2 millones de toneladas, por un valor estimado de 330 millones de $ USA, transportada en 48 graneleros. “Esto supone un incremento de 400.000 toneladas con respecto a 2012”, dice el informe.

De las diez empresas conocidas, identificadas como importadoras de fosfatos del Sahara Occidental en 2013, diez cotizan en bolsas de valores Internacionales o son participadas mayoritariamente por empresas que sí cotizan. Cuatro de ellas han sido objeto de listas negras por inversores éticamente comprometidos, que alegan  los derechos humanos o la ley internacional contra este tráfico. La compañía canadiense Agrium no comenzó sus importaciones hasta  septiembre de 2013, y por lo tanto no se conoce si ha sido objeto de exclusión por parte de inversores

De las otras cuatro compañías no registradas en los mercados de valores, dos son cooperativas de granjeros en Nueva Zelanda, mientras que las dos últimas pertenecen total o parcialmente al Gobierno de Venezuela.
Además de nombrar a las compañías involucradas y de evaluar el importe de sus compras, este informe identifica también a los potenciales compradores, así como a una “lista verde” de empresas que, habiendo pertenecido a este negocio, ya no participan en él.

“WSRW hace un llamamiento a todas las compañías implicadas en este negocio para que cesen inmediatamente sus compras de fosfato del Sahara Occidental hasta que se encuentre una solución al conflicto. Se pide compromiso a los inversores, o que retiren sus inversiones mientras no se adopten las medidas oportunas”, declara el informe.


5 de junio de 2014

Somos solidarios? Pregúntatelo el 6 de junio


 
Fundación Adsis
Día somos 6 de Junio de 2014El próximo 6 de Junio demostramos que somos solidarios.
Celebramos el Día SOMOS! Y queremos hacerlo contigo. Un evento único, con la participación de 6 artistas de arte urbano que interpretarán en directo su visión de cada una de las 6 Causas SOMOS.
Lo organiza 2SPREAD, una empresa que nace por amor al arte urbano y con la firme creencia de que la expresión artística libre tiene el poder de provocar profundos cambios positivos en personas y sociedades. Puedes conocer más sobre los artistas comprometidos en http://www.somosasi.org/#dia_somos
Apúntatelo. El 6 de junio tienes una cita con la solidaridad en la Plaza Vázquez de Mella, de Madrid, desde las 11:00 de la mañana hasta las 14.00.
Y si no puedes unirte al evento, entra en somosasi.org y descubre otras formas de participar y compartir el Día SOMOS.
Celebra con nosotros que eres
#gentesomos #diasomos.

Cuando las grandes superficies se vuelven ECO BIO Sostenibles. El caso de Carrefour


Cada año, el Día Mundial del Medio Ambiente apunta la importancia crítica de proteger el medio ambiente. El principal objetivo de esta celebración es concienciar a la sociedad de la necesidad de llevar a cabo un desarrollo sostenible para preservarlo y promover la atención al respecto para conseguir mantener el planeta en las mejores condiciones posibles, en la medida de lo posible.

Carrefour se preocupa porque sus marcas propias puedan ofrecer productos de calidad. Los productos procedentes de la agricultura ecológica, están basados en un sistema alternativo de producción agraria que emplea técnicas respetuosas con el medio ambiente, evitando el uso de sustancias químicas de síntesis y la manipulación genética. Proporciona productos alimenticios de calidad utilizando técnicas que contribuyen a conservar los ecosistemas y a reducir la contaminación.

Gracias a ello, el resultado es positivo tanto para los consumidores, que pueden encontrar una amplia selección de productos ecológicos a buen precio para cubrir sus necesidades diarias como pan, frutas, verduras, leche, aceite, legumbres, desayunos, bebidas, carnes, yogures o pizzas, como para el medio ambiente. 

 
De venta en exclusiva en Carrefour, la marca Carrefour BIO cuenta con unas 150 referencias, entre las que destacan el aceite de oliva virgen extra Carrefour BIO y el vinagre de vino blanco, tinto o de manzana Carrefour BIO, ideal para aliñar ensaladas y platos frescos. Para el desayuno, la marca cuenta tanto con productos ricos en fibra, como el muesli y cereal con frutos secos Carrefour BIO o el muesli con quinoa y chocolate Carrefour BIO, como con mermeladas de naranja, melocotón, albaricoque y fresa Carrefour BIO.

Además de todo tipo de alimentación, Carrefour BIO cuenta con una gama de plantas para utilizar en la cocina; macetas de stevia, hierbabuena, perejil, albahaca, cilantro y cebollino. Todas ellas se pueden utilizar para preparar numerosas recetas creativas para condimentar carnes, pescados, legumbres, ensaladas e incluso en la elaboración de tés. Es una forma sencilla y asequible de utilizar especias con la comodidad de tenerlos siempre a mano.

 
Todos los productos Carrefour BIO están certificados según las estrictas normas europeas de producción ecológica y se identifican por el logotipo europeo de productos ecológicos. Adicionalmente se puede encontrar el logotipo de la entidad de control de su Comunidad Autónoma en los productos de España o los logotipos específicos de cada país de procedencia.

Cada uno de los productos Carrefour BIO cumple las condiciones de producción y fabricación establecidas por el Reglamento Europeo 834/2007 CE que regula la producción de productos ecológicos, y proceden de empresas controladas y certificadas por organismos de control, públicos o privados, autorizados por las Administraciones competentes, según establece dicho Reglamento.

Aparte de ser certificados como ecológicos, y de los controles realizados por los fabricantes, Carrefour lleva a cabo sus propios controles para garantizar su seguridad y calidad.