15 de marzo de 2011

Necesitamos que defiendan nuestros intereses, y no los de las grandes empresas

“Hemos luchado contra el sistema, y seguimos formando parte de todos sus pecados. Protestamos frente a los mismos políticos que nosotros mismos seguimos eligiendo. Presionamos a las multinacionales que globalizan y agotan el Planeta; sin darnos cuenta de que somos sus clientes, es decir, quienes les financian y dan beneficios.
¿Cuándo nos daremos cuenta de que debemos de cambiar a las personas?, las mismas que consienten el sistema, votan a políticos que no despiertan y, las mismas que engranan la máquina consumista que nos aboca a todos a la catástrofe”.

- Jesús Manzano en Facebook

 

Con esta frase introductoria os invito a escuchar y ver este recorte de vídeo:

 

 

Las grandes empresas son las principales responsables de contaminar el agua que bebemos, el aire que respiramos y la comida que ingerimos. No les importa el mundo que están destruyendo. Únicamente les preocupa el dinero que obtienen.

Texto completo del discurso de Steven Seagal - “En Tierra Peligrosa”:

En primer lugar, gracias a todos los Hermanos y Hermanas que están hoy aquí en representación de esta causa.

El Señor Hytok y el Consejo Tribal me han pedido que les hablara a ustedes y a la prensa dela injusticia a la que nos han sometido algunos funcionarios del Gobierno y las grandes empresas.

¿Cuántos de ustedes han oído hablar de los motores alternativos? Motores que funcionan con alcohol o agua. ¿O carburadores que aguantan cientos de kilómetros con un litro de gasolina? ¿O motores eléctricos o magnéticos que funcionan prácticamente toda la vida? Ustedes no saben nada de eso, porque si se utilizaran, se hundirían las compañías petrolíferas.

Hace más de 50 años que el concepto de motor de combustión interna está obsoleto. Pero por culpa de los cárteles petrolíferos y de una corrupta normativa gubernamental, el mundo se ha visto obligado a utilizar gasolina desde hace casi un siglo.

Las grandes empresas son las principales responsables de contaminar el agua que bebemos, el aire que respiramos y la comida que ingerimos. No les importa el mundo que están destruyendo. Únicamente les preocupa el dinero que obtienen.

¿Cuántos vertidos más podremos soportar? Millones y millones de litros de petróleo están destruyendo el océano y muchas de las formas de vida que lo habitan. Entre ellas el plancton, que aporta del 60 al 90 por ciento del oxígeno de la Tierra, mantiene el equilibrio del ecosistema marino, que es la base de la provisión de alimentos de nuestro planeta.

Pero el plancton se está muriendo. Me dije, bueno, me iré a vivir a cualquier país remoto que esté en los confines de la Tierra. Pero al investigar un poco, me di cuenta de que esa gente esparce los residuos tóxicos por todo el mundo.

Prácticamente controlan las normas. Bueno, de hecho controlan la Ley. La Ley dice que ninguna empresa puede ser multada con más de 25.000 dólares al día. Pero si una empresa gana 10.000.000 de dólares al día preñando el océano de residuos letales, no les importa en absoluto seguir haciéndolo.

Influyen en los medios de comunicación para que éstos controlen nuestro pensamiento. Han convertido en un crimen el expresarnos y, cuando lo hacemos, nos llaman conspiradores locos y se ríen de nosotros.

Somos más agresivos porque nos están dañando química y genéticamente. Pero ni siquiera nos damos cuenta. Por desgracia, nuestros hijos lo heredarán.

Cada día cuando vamos al trabajo, vemos ante nuestras propias narices cómo nuestro coche y el coche que nos precede vomitan gases nocivos que se van acumulando peligrosamente en nuestro cuerpo. Ese veneno nos está matando lentamente, aunque no veamos sus efectos.

¿Cuántos de nosotros lo habríamos creído, si nos hubieran dicho hace 20 años que llegaría el día en que apenas podríamos ver lo que está a 2 metros de nosotros? ¿Que no podríamos respirar profundamente porque el aire sería una masa de gases venenosos? ¿Que ni siquiera podríamos beber agua del grifo, que tendríamos que comprarla embotellada?

Nos han arrebatado los derechos naturales que Dios nos concedió. Desgraciadamente, la realidad de nuestra vida es tan áspera que nadie quiere escuchar.

Me han preguntado qué podemos hacer: Creo que necesitamos que un grupo de personas responsables defiendan nuestros intereses, y no los de las grandes empresas. Estas personas preservarían el medio ambiente, no permitiendo el uso de ninguna sustancia que no fuera completamente biodegradable, o que no pudiera ser neutralizada mediante procesos químicos.

Finalmente, mientras haya actividades que, a pesar de contaminar, produzcan beneficios económicos, habrá empresas que continúen haciendo lo que quieran. Debemos obligar a esas empresas a trabajar de una manera segura y responsable, teniendo muy presente que es en beneficio de todos.

Sólo así podremos defender la vida de nuestro planeta, con la fuerza que reside en nuestro corazón y en nuestra alma.

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Texto recuperado gracias a elblogalternativo

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