30 de noviembre de 2012

VIH/SIDA y determinantes sociales de la salud

En los últimos 10 años el panorama de la epidemia de VIH/SIDA ha mejorado de manera importante en la mayoría de los países, especialmente en el África subsahariana.

dia-internacional-de-lucha-contra-el-sidaEn el mensaje del Día Mundial del SIDA, el director ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé, afirma que “Hemos pasado de la desesperanza a la esperanza. Las nuevas infecciones se han reducido en más de un 50% en 25 países”. Sin embargo, aún queda trabajo a 1.000 días de que se cumpla el plazo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El VIH/SIDA es un asunto de derechos humanos: la falta de acceso a métodos de prevención, información y materiales apropiados; tratamiento y cuidados, que conduce a la vulnerabilidad al VIH; está vinculada a violaciones de los derechos humanos tales como la pobreza, la desigualdad, el racismo y el sexismo.

En la declaración ante la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS) sobre el VIH/SIDA en el 2001, Stephanie Urdang, asesora en género y sida del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), señalaba ya entonces que la epidemia tiene que ver menos con epidemiología y más con factores sociales.

Algunas de las causas que incrementan la vulnerabilidad de mujeres y hombres al VIH incluyen ciertas prácticas culturales; un acceso inadecuado a la riqueza y los recursos y control sobre estos, especialmente la atención de la salud, la educación y la seguridad social; prácticas y creencias religiosas; mala gobernanza; migración; conflicto; violencia; urbanización, así como estigma y discriminación de grupos marginados.

La relación entre el VIH y la pobreza es compleja. Quienes viven en la pobreza tienen mayores probabilidades de enfermar y por lo general fallecen más rápidamente debido a la desnutrición y la falta de acceso a cuidados de salud apropiados. Podemos hablar de factores económicos, en los que se incluyen marcos y políticas macroeconómicas.

Así por ejemplo, algunas políticas fiscales obligan a los gobiernos a tomar medidas que a menudo desfavorecen a la gente pobre y marginada, en particular a las mujeres pobres, las mujeres rurales y grupos marginados, como personas consumidoras de drogas intravenosas.

Pobreza y VIH están también íntimamente ligados con cuestiones de género. Las mujeres actualmente son el 25% de todos los nuevos diagnósticos de VIH/SIDA. Determinantes sociales y económicos generan dependencias y vulnerabilidades en las mujeres, debido a la escasa educación, salarios bajos y desiguales, oportunidades limitadas de trabajo, estatus de inmigración y patrones migratorios, barreras lingüísticas, seguro de salud inadecuado, y poco acceso al cuidado de salud.

Un claro ejemplo, se da en el caso de la transmisión del VIH/SIDA madre-bebé, puesto que el acceso a medicamentos relativamente baratos que pueden reducir la transmisión del virus al bebé es inalcanzable para la mayoría de mujeres en los países empobrecidos.

Los impactos sociales afectan no solo a personas adultas sino también a niñas y niños. Retirar de la escuela, especialmente a las niñas, para que cuiden de personas enfermas y ayuden en las tareas domésticas es un práctica frecuente. En Swazilandia, por ejemplo, la inscripción escolar se había reducido un 36% debido al VIH/SIDA y las niñas son las principales afectadas, lo que tiene impacto directo en su educación y su futuro.

La desigualdad entre hombres y mujeres, un deficiente acceso a la educación e información, la reproducción de valores, creencias y tabúes, alimentación insuficiente, entre otros, son los principales causantes de la transmisión de la enfermedad, estigmatización y reducción de la esperanza de vida de las personas infectadas.

Disminuir la transmisión del VIH y las enfermedades de transmisión sexual a través de estrategias de prevención efectivas en el contexto de los determinantes sociales de salud es imprescindible si se quieren conseguir resultados efectivos.

Fuente: Prosalus

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