23 de enero de 2013

Soberanía, Secesión y Ciclo de la Vida (Política)

 

La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado

Constitución Española vigente, artículo 1.2

Si no estamos de acuerdo con quien nos gobierna o con quien ha definido nuestra identidad como nación… No queda otra que denunciar y convencer. Denunciar, cuando suceden desmanes de los representantes del pueblo (políticos) y convencer al pueblo (al menos a los cercanos) de que no vuelvan a votar a éstos y elijan a otros. Ese es el ciclo de la vida política y el de las instituciones, órganos, territorios y representantes a los que el pueblo otorga representación de su soberanía.

Nadie puede erigirse en representante del pueblo sin haber sido elegido para ello. Los representantes del pueblo español dirimen y legislan desde el parlamento, no desde sedes de partidos, ni desde plazas ni acampadas, tampoco desde parlamentos autonómicos cuando las decisiones afectan a todo el territorio.

Nadie tiene soberanía sobre los demás, tampoco tienen soberanía por si mismos las instituciones o parlamentos, del tipo que sean. La única soberanía de nuestra democracia la ostenta el pueblo, sin exclusiones.

Si queremos cambiar el modelo de convivencia, el territorio y el marco legal, antes debemos cambiar la composición del poder ejecutivo y legislativo. Y sólo será posible cuando el pueblo español en su conjunto exprese en las urnas su decisión de realizar ese cambio.

#DecidimosTodosNoUnaParte

He de decir, a título personal y con respecto a la Declaración de Soberanía del Parlamento de Catalunya aprobada por un 66,4% en el día 23/01/2013… Que yo, como ciudadano de España y como marca la Constitución, también quiero votar en un “referéndum de secesión de Cataluña”, puesto que tal cuestión altera la organización del Estado al que pertenezco. Aseguro que yo votaría “SI” a la secesión de Cataluña del Estado de España y, por tanto, de la Unión Europea, siempre que ello suponga una liquidación total y justa de aquello que sea común a todos los españoles, sin deudas y sin dobles nacionalidades. Quien desee manifestar mediante consultas su deseo de romper con España ha de tener sentido de la responsabilidad y hacerlo con todas sus consecuencias. Harto estoy de tanta prepotencia escondida en victimismo.

España es hoy una democracia, jamás antes tuvo en su pasado un pueblo mejor formado y preparado, y con capacidad de decidir. Para mi, en la actualidad, no tiene ningún peso el transcurso de la historia, menos aún lo que en tiempos lejanos decidían y obligaban a ejecutar señores feudales, ensimismados en su poder y en las oligarquías de la burguesía que les sustentaban.

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