17 de enero de 2013

Destruir o no destruir, esa es la cuestión

 

"La verdadera, y más difícil, aventura de la historia de la humanidad acaba de empezar: La de no seguir destruyéndolo todo". {Joaquín Araujo}

 

Y agrego yo…

No sufráis por la humanidad, al menos no por toda. Calculo que más del 75% de la población mundial vive ajena (mentalmente) a esta amenaza de supervivencia. Lo cual da una mayoría absoluta de indolentes, a los que ni les va ni les viene el futuro de otras generaciones venideras, salvo por el saldo que dejen a las suyas en el banco y en el registro de la propiedad.

El Cambio Climático es el desafío más grande al que se ha enfrentado nunca la humanidad. Un drama gravísimo que es profundamente injusto. Son los países ricos los que abrumadoramente contribuyen a la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero son las naciones más pobres y menos desarrolladas las que son golpeadas por el impacto del Cambio Climático” decía el Secretario General de la ONU antes de la cumbre de Copenhague.

Somos responsables de los miles de personas inocentes que mueren cada día al consentir que ésto suceda, con nuestro silencio y la falta de acción. Mitigar las graves heridas, que este modelo de vida suicida e injusto sistema deja en el Planeta y en las vidas de los pobres, es obligación de todos los que tenemos el corazón y la cabeza más allá del valor del dinero y la ambición.

Es justa defensa la acción e injusto consentimiento la omisión.

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