9 de enero de 2013

Seguimos siendo los mismos vasallos

 

Antes nos gobernaban marqueses, condes y usureros. Ahora son cortesanos de la burguesía política y usureros

Por Alfredo Ciruelo (Bilbao)

Alfredo Ciruelo

Es la historia del mundo. Desde la prehistoria, el hombre de las cavernas, las edades de piedra, pasando por la protohistoria, las edades de los metales, la baja y la alta edad media y hasta la última revolución industrial, la raza humana ha estado sometida a caciques, cabecillas, caudillos, generales, reyes y emperadores, todos prepotentes y despiadados, con sus abigarradas cortes de nobles y ricoshombres que esclavizaban al resto para su provecho y buen vivir.

Murió mucha gente en las revoluciones que en el mundo ha habido, unas pacíficas (anecdóticas) y la mayoría cruentas. Murió mucha gente, además soportando la tiranía, la esclavitud y el maltrato en los trabajos de sol a sol. No estoy hablando de negros y barcos negreros, ni de plantaciones de algodón en Virginia, que también.

En la Bizkaia que yo vivo, en el recuerdo de los mayores que trabajaron en las minas de hierro y carbón, en el suministro de abastos, en tener que gastar por fuerza el poco jornal que ganaban en los economatos de la empresa con precios absurdos, en el recuerdo de los pocos que por edad aún viven y en los documentos que dejaron otros escritos y que se pueden localizar en internet, se ve que la miseria y la injusticia, que la semi-esclavitud llegó aquí hasta hace muy pocos años. Está a la vuelta de la esquina.

Podría hablar de mineros galeses, de mineros de Sudáfrica, de garimpeiros de la Amazonia, de prostitutas para sobrevivir, de niños que hacen balones Fifa, de pastores 10 meses en el monte y pescadores que no retornaron a sus casas, de tintureros derrotados por las sustancias tóxicas, de comerciantes que empezaban a las 6 de la mañana para acabar a las 10 de la noche… de una gran capa de trabajadores de la miseria.

Gracias a la lucha terrible y sostenida de unos hombres y mujeres que fueron nuestros bisabuelos, abuelos, padres… llegamos a, en algunos puntos del planeta, tener una vida digna, confortable... no exenta de irregularidades y de injusticias a pesar de todo. Ahora cuando pensábamos que en una parte del globo terráqueo, que para una parte de la humanidad, había llegado una especie de equilibrio, una especie de tranquilidad y que ello era debido a un sistema de gobernarnos, el menos malo.

Ahora, vuelven a aparecer de entre nosotros mismos, de entre nuestros familiares y vecinos, los monstruos y las oscuridades que en un momento nos hacen retroceder, como en una película, al pasado menos deseable. Politicastros, que no políticos, negociantes, que no empresarios, ladrones, que no banqueros, y protegidos por toda una pléyade de subalternos que están a sus pies para recibir sus migajas a costa de doblegarnos, de mantenernos con la cabeza baja.

No sé si sabremos estar a la altura de las circunstancias, desde luego ellos, “los cortesanos de la burguesía política y usureros” que dice Jesús, en su enunciado, nos lo están poniendo muy fácil. Nada por las buenas, sólo va a quedar volver a repetir el camino y desempolvar, picotas, cadalsos y fosas para los canallas que quieren dar la vuelta de nuevo a la historia.

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